martes, 26 de febrero de 2008

JOSÉ NAPOLEÓN OROPEZA O DE LA RECONQUISTA DE LOS SANTOS LUGARES. JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA


JOSÉ NAPOLEÓN OROPEZA O DE LA RECONQUISTA DE LOS SANTOS LUGARES.
José Carlos De Nóbrega.

Un perro ladra lejos
detrás del bosque negro.
Y le contesta otro perro
detrás de otro bosque
más lejos…

Ernesto Cardenal.

Lamentablemente el caso del Ateneo de Valencia ha ganado espacio en la prensa nacional y regional, sin que se haya planteado una discusión seria y sentida en torno a la política cultural del estado Carabobo. La confrontación por la institución, su infraestructura, su inventario y patrimonio artístico ha estado subordinada a la inmediatez de corte político electoral. He aquí que tendremos dos competencias plásticas y dos concursos literarios: homónimos, paralelos, políticamente correctos o no. Incluso una artista plástica comentaba a viva voz que enviaría sus obras a los dos Michelena: el Salón y la Bienal; no sabremos si en un afán irónico, oportunista o pecuniario. Recientemente, Yon Goicochea –cuya nariz es alérgica a las botellas vacías de agua mineral- se asomó con una escuálida cohorte a retomar simbólicamente (?) uno de los santísimos sepulcros de la cultura local (nos referimos a la similitud fonética entre las palabras museo y mausoleo, como bien la observara Adorno). Un día después, Don Flavio intentó en vano persuadir a los trabajadores / tomistas a devolver el inmueble en tanto ornamento rococó de la perfecta valencianidad (no importa si a la sombra del samán confundamos a Bach y Beethoven en uno solo: Ludwig “Bach” Beethoven, Naguanagua, 1964, compositor y arreglista emérito de Calle 13, miembro de una secta budista light –de armas tomar- y adelantado practicante del aikido; a tal efecto, consúltese en la Enciclopedia Secreta y Miscelánea de Richard Montenegro). Por fortuna, los verdaderos artistas de la imagen y la palabra componen su obra en silencio, más allá de la comedia de las equivocaciones protagonizada por los que aún pretenden detentar el poder en cuatro cuadras a la redonda, los burócratas y operadores políticos, mequetrefes de siempre que no impedirán a la poesía cantar la cotidianidad de la gente que se ama, detesta y reconcilia en un vínculo imprescindible con la vida.

Es precisamente José Napoleón Oropeza el protagonista o la voz cantante de este sainete encantador y provinciano. Oriundo de Puerto Nutrias, se radicó en Valencia muy joven, desarrollando su obra literaria, académica y político-cultural. José Napoleón comprendió que para ocupar espacios de poder en esta ciudad, es menester reivindicar a la godarria local: el Ateneo sería entonces uno de los motivos que integrarían el discurso heráldico de la Valencianidad. La cultura es arabesco que suma al prestigio social: adornar las paredes con cuadros que no significan impacto estético ni vital alguno, tan sólo fútil alarde de riquezas habidas en la compulsión del lucro y el contubernio con gobiernos corrompidos. No hay duda: impuso su personal vocación por el poder –en una locación si se quiere claustrofóbica- sin importar lo que le resta al conjunto de su obra narrativa y ensayística, ni el bienestar de los trabajadores con los cuales compartió el Ateneo como el terrateniente que aflige al campesino, mucho menos la democratización del acceso a los bienes culturales. No nos mueve en este artículo una intención descalificatoria en lo político, sino más bien deplorar la mezquindad humana: no cuestionamos entonces el tránsito de la centroizquierda a la periferia ultraderechista, sino echar a los mendigos del templo con palabras que asemejan patadas en el culo; no reparamos en los disfraces pseudoreligiosos y ultramontanos con los que pretende obnubilar a los entrevistadores, sino la pervertida displicencia del patrón en honrar y respetar a sus trabajadores; mucho menos nos interesan sus afinidades electivas, sino la imposición unidimensional de sus gustos y caprichos político-estéticos en la conformación de la pobre atmósfera cultural de Valencia que excluye a las comunidades, los estudiantes y –en especial- a la clase trabajadora. Sabíamos, por obra y gracia del escepticismo, que la renuncia de José Napoleón Oropeza a la presidencia del Ateneo era un recurso dilatorio para rehacer las fuerzas de la reacción: Agrupó a un casting decepcionante de seres complacientes y ensimismados en su egoísmo, saltimbanquis de oficio, curadores de pacotilla todos los días de la semana, iconoclastas que delatan movimientos estudiantiles, lectores de currículum vitae sin fin en actos académicos, especuladores de feria y patrimonios; se trataba entonces de reconquistar las prebendas de un modelo rentista que aún no hemos logrado sacarnos de encima –nuestra cultura organizacional amerita de un cataclismo para dirigirse a un verdadero cambio revolucionario-. Al punto de hipotecar la institución para demandar a los trabajadores / tomistas -demanda número 54027 como lo señala uno de los volantes proletarios- y orquestar una campaña mediática plena de verdades a medias y mentiras que rayan las mil repeticiones.

Sin embargo, detrás de la arrogancia del poderoso se esconde el miedo atávico de los que llamaba Don Teodoro Láscaris los conservaduros: Es, por ejemplo, la actitud disociada de ciertos habitantes de El Trigal, cuando cerraron las calles de la urbanización en una flagrante violación del derecho al libre tránsito, pues temían que los cerrícolas perturbaran su decadente prosperidad bovina; lo que les resta a esa clase media trasnochada es embalsamarse a perpetuidad en un mar de bolas de naftalina. Efectivamente, como lo dice León Trotsky, no es la dictadura del proletariado una organización cultural que crea una nueva sociedad, sino un orden de combate revolucionario por conseguirla. Sólo que no puede ejemplificarse en experiencias abusivas tales como la Revolución Cultural China, el Realismo Socialista de corte stalinista, ni la barbarie del régimen de Pol Pot camboyano. La discusión del tema cultural en Valencia y el resto del país debe exceder los diques de la contención burocrática de un lado y de otro, es por lo tanto obligante incorporar a los hacedores y a los espectadores –de variopinta extracción- en un diálogo crudo, horizontal y autocrítico. La Cultura sin Comuna es un contrasentido, una pose alcahueta y ridícula de los sabiondos y taumaturgos trizados por la ácida pluma de Molière. A José Napoleón le aterra el acto revolucionario de un obrero leyendo la poesía de Teófilo Tortolero o Antonio Machado, o riendo conmovido el divertido canto poético a la vida de las Cartas Animadas de Georges Méliès. Charles Chaplin persiste en hacer astillas de los policías, los agentes de inmigración y los pésimos servidores públicos. Ernesto Cardenal, por su parte, les espeta a los señorones que secuestran y parcelan la Cultura el veneno de su poesía conversada:

Las orillas de las islas son un cristal puro,
y uno ve el lecho del mar.
Allí llantas, plásticos, bacinillas…
Y sobre las basuras los peces de colores.


Valencia de San Simeón el Estilita, 24 de febrero de 2008.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ELECTRÓNICO "SALMOS COMPULSIVOS POR LA CIUDAD" DE JOSÉ CARLOS DE NÓBREGA. GUILLERMO CERCEAU


Presentación del libro electrónico
Salmos Compulsivos por la Ciudad
de José Carlos De Nóbrega

Guillermo Cerceau

Foto de José Antonio Rosales

El género del ensayo resulta problemático en nuestros días, cuando una fiebre de meta-discursos, generalmente surgidos en la academia y destinados a la propia academia, cuestionan, impugnan o directamente legislan lo que un ensayo, supuestamente, debe ser. Creemos, sin embargo, que muchas de estas controversias son estériles, en el mejor de los casos, y simplemente terroristas en la mayoría: pretenden homogeneizar en una fórmula intransitiva y autótrofa lo que desde que Montaigne y Bacon inventaron el ensayo, ha sido la forma más libre de expresión.

Creemos que el ensayo es fundamentalmente la expresión en forma de prosa de una experiencia personal, de una perspectiva más bien íntima del tema que trata. En este sentido, Salmos Compulsivos Por la Ciudad, el nuevo libro de José Carlos De Nóbrega, es una colección de ensayos en la mejor tradición literaria venezolana, esa que hasta los años 80 del siglo pasado, antes de la llegada tardía de las modas fracasadas en Europa, produjo algunos de los mejores ejemplares del género y de la que nuestro autor, a pesar de su juventud, es un heredero maduro y estricto.

En efecto, en este libro, para el que no encontramos un calificativo mejor que el de “querible” – porque se deja leer con docilidad, como una mujer amable, porque nos aproxima, porque sus palabras se nos quedan en la memoria – contiene una colección de breves y precisos ensayos sobre algunos de los héroes literarios más queridos de nuestro recorrido espiritual. Rufino Blanco Fombona o Israel Centeno, Guillermo Meneses o Salvador Garmendia, son algunos de los autores que De Nóbrega ausculta con la agudeza del buen lector, de quien acaricia un libro como un objeto amado.

Puesto que no pretendemos en estas palabras hacer un análisis crítico, ya que presentar un libro es una responsabilidad afectiva con el mismo y no un ejercicio de erudición, nos limitaremos a resaltar algunas de las coordenadas más notables de la obra de De Nóbrega, que en Salmos Compulsivos por la Ciudad se hacen evidentes.

Por una parte su estilo, de estricto rigor pero de expresión transparente, ajeno a toda pedantería, a toda exhibición de fuentes esotéricas o de referencias para iniciados, como lamentablemente se ha vuelto costumbre entre nosotros, es un estilo que resulta accesible a todo público, y que permite a cada quien encontrar el nivel de profundidad al que desee acceder sin pagar el peaje de una filiación teórica.

De Nóbrega es también dueño de un manejo del lenguaje que le permite transitar sin solución de continuidad entre el discurso refinado del académico y el leguaje “malandro” y cómplice que sabe usar, no como mera provocación, sino como seña cómplice a un mundo de relaciones que la literatura muchas veces pretende esconder.

Finalmente, queremos destacar lo que para nosotros es la cualidad mejor de estos ensayos: su capacidad de iluminar relaciones difíciles, a veces solo insinuadas, entre obras dispares. Entre La Muerte de Iván Ilich y El Hombre de Hierro hay muchas cosa que son obvias, excepto la sutil madeja que insinúa “Epitafio para el Ciudadano Crispín Luz”. Esta capacidad de amplificar el detalle hasta convertirlo un relieve es quizás el talento más sobrio del autor, de entre los muchos que aquí se expresan.

No quisiéramos dejar de señalar un hecho que, aunque no sea novedoso en el mundo literario, no es frecuente entre nosotros: se trata de un libro electrónico, es decir, de una expresión informática de un texto, el cual debe ser obtenido en Internet, en la página de nuestro buen amigo Jorge Gómez, editor de Letralia (www.letralia.com) y factotum de un esfuerzo editorial notable en nuestro país. Vaya aquí de nuestra parte las felicitaciones a Jorge y a su proyecto Letralia.

Solo me resta decir que he leído varias veces Salmos Compulsivos y no puedo dejar de recomendar su lectura, ya que se trata de un aporte significativo al acervo de lecturas inteligentes que se produce entre nosotros.


Valencia, 24 de febrero de 2008.

domingo, 24 de febrero de 2008

MARISOL DIALOGA CON NUESTRO AMIGO RAMÓN BELISARIO


Ramón Belisario, artista plástico
"Salón Michelena debe postergarse"


Marisol Pradas

Foto: Raúl Galindo

"Ya basta con el vedettismo, ya basta con los artistas de asumir posiciones de vacas sagradas, ya basta con ir a las exposiciones nada más a lucir sus trajes. Aquí tiene que haber un verdadero careo de arte. Quítenle las recompensas y llámenle "Confrontación del Salón Michelena sin premios". ¿Qué pasaría? Si el artista es responsable, serio y consciente, creo que participa y asume ese reto".


El artista plástico Ramón Belisario, con más de cuarenta años como creador e incansable trabajador del mundo cultural valenciano, vino como es: sencillo, directo, mesurado, crítico; sin cortapisas.


¿Qué le parece a usted todo lo que está ocurriendo con el Ateneo y la cultura carabobeña?


Las aguas tienen que volver a su cauce. Creo que aquí lo que hay es una aventura irregular de pescar en río revuelto, porque todo es ganancia de pescadores. Y no es así. Creo que el Salón Michelena, por respeto al mismo nombre que lleva, de este artista, debería postergarse hasta tanto haya una aclaratoria de la situación anómala de ambos bandos. Tanto del lado privado como del oficial. Que exista una mesa de arbitraje donde se les convoque a los artistas, no uno ni dos, sino un conglomerado de artistas de Carabobo, más la gente del estado y de la Junta Directiva, y busquen, de la manera más sabia, más equilibrada, solventar esa situación.


No creo que era necesario llegar a este extremo de hacer excesos que parecen más bien perjudicar la imagen incluso de un artista valenciano que pertenece a la historia plástica de Venezuela y de Carabobo; y del mismo Salón Michelena, de un prestigio imponderable de toda la vida.


El público creo que también ha sido irrespetado. Recuerdo la gran masa de asistencia en la época dorada del Salón Michelena. El pueblo opinaba y tenía una visión distinta en muchos aspectos. La población carabobeña le dio mucho apoyo al Salón y últimamente la asistencia fue decayendo porque no hubo un interés, porque la pintura no estaba presente. Dejaron de participar, dejaron de enviar desde diferentes partes de la nación, desde Valencia, porque consideraron que habían atentado en contra de ellos. Por políticas manipulantes no permitieron ni siquiera que los artistas expresaran su voz, en cuanto a la situación que estaba ocurriendo en su momento.


Debemos asumir un rol protagónico de consenso. No creo que los artistas se han sincerado con esta problemática. Han asumido posturas individualistas. De paso, quiero decir que los artistas hemos sido siempre independientes y nunca hemos creído en el colectivo. Recuerdo que cuando gané el Andrés Pérez Mujica (1975), cuando yo increpo en el planteamiento plástico de mi obra "¿Qué carajo eres tú mujer?" para defenderla de la sociedad del consumo, muchos pensaron que yo estaba insultando a las damas valencianas y del mundo, cuando estaba reflejando lo que aún está latente: Vender el cuerpo al lado de un producto.


Para nosotros es triste que no se asuma un rol protagónico ni se sinceren con lo que sucede. Yo no creo que las medidas cautelares o de excesos puedan solventar la situación. El Salón Michelena seguirá siendo el Salón Michelena. Si quieren inventar otro evento de igual naturaleza, pónganle otro nombre. Pero siento que tanto la Junta Directiva como los que tienen el apoyo oficial tienen problemas. De mucho arraigo. Primero porque hay una situación de un espacio físico que es anterior al Ateneo que es privado porque esta institución nació civil sin fines de lucro. Ese espacio fue conseguido y donado por esa gran dama, Frida Añez, quien hizo ese gran esfuerzo, por todos los artistas. Después está ese otro gran espacio que se construyó después. Me pregunto: ¿Hasta dónde llegan los espacios físicos perimetrales del Ateneo anterior y los que creó el Gobierno Nacional porque fue subvencionado? Es como si sembraras en mi solar una mata de mango, ¿tengo el derecho de expropiar esa mata de mango porque yo la sembré? El que siembra en tierra ajena la cosecha pierde... Esto debe ser debatido por abogados, aunque siento que las cosas no están tan fáciles porque las posturas son radicales.


Pareciera también que todo esto puede ser producto de odios internos...


Si nosotros somos artistas, ¿ cómo es eso qué vamos a estar con la violencia por delante? ¿Cómo vamos a agredir en forma verbal u ofender, justo si estamos dotados de una gran sensibilidad para desarrollar un trabajo plástico donde el artista es un humanista?, dijo en una clara alusión al músico Gerardo Estrada, actual secretario de Cultura de Carabobo, quien amenazó con lanzarles bombas a los dos principales periódicos de la región.


La situación es delicadísima y creo que debemos hacer uso de la ponderación, del equilibrio, de darle a quien tenga la razón a través de unos mecanismos que conlleven a un pronunciamiento general donde se solvente la situación.


Como artistas somos responsables de lo que hoy estamos viendo y viviendo. Por complicidad indirecta.


Para que se realice un salón de verdadera confrontación plástica a nivel nacional o internacional debe recurrirse a una designación de un jurado con una justicia equilibrada. Conocedores, que no se vayan por el amiguismo, por el compadrazgo, que revista de una seriedad absoluta.


Lo menos que yo veo y he sentido y apreciado en toda mi vida, desde que tengo conocimiento de artista, es que la gente no va a observar, ni a discutir, ni a plantearse una problemática de dialéctica en cuanto a las obras expuestas.


¿Por qué los pintores dejaron de ganar el Michelena?


Porque vino el manipuleo. La culpa es de la Junta Directiva y de la Comisión de Arte que ellos designan, donde se hacen manejos de traer jurados con mayoría de fuera y minoría de dentro. Te colocan a alguien que no sea muy polémico, que se ajuste a lo que el manipulador pretende, y logran los objetivos.


Aquí hay que darle paso a la gente joven, a la gente que viene detrás. El presidencialismo ya se acabó, aquí no se puede pretender ser presidente de una institución cultural toda la vida. Tiene que haber espacio para los demás. Realizar asambleas donde se convoquen a los artistas, donde participen con derecho a voz y voto, y se puedan inscribir en esa institución. ¿Pero cómo van a trascender si no se les permite ni opinar? Vamos a darle paso a los jóvenes, insertarlos dentro del estado, la nación y el mundo. Porque de ellos esperamos lo mejor. No podemos erigirnos como un monolito sagrado donde nadie perturbe el presidencialismo y no den paso a nadie.


Aquí una cantidad enorme de artistas no mandan sus obras al Michelena no porque no pintan ni es que no son buenos, sino porque conocen la situación. Las irregularidades, no hablaría ya siquiera de lo administrativo, de las irregularidades morales que son más detractoras en ese sentido. Porque el hecho moral de tú arrebatarle el sentimiento, la sensibilidad de expresarse a un creador, es terrible. Si tú quieres desarrollarte en cualquiera de las disciplinas, tienes derecho a manifestarte. Tenemos que tener una democracia y ésta no existe por la forma cómo se ha manejado la institución de mayor prestigio en Venezuela que es el Salón Michelena. Me pregunto: ¿Vamos a seguir destruyéndolo?


Por falta de espacio no podemos escribir las muchas otras cosas que dijo el maestro Ramón Belisario y de su extenso curriculum apenas podemos señalar que nació en Chaguaramas, estado Guárico, egresó de la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena en arte puro en 1968. Años después fundó y digirió Asociación Venezolana de Artistas Plásticos, Seccional Carabobo, donde también, en 1980, tomó sus riendas. A la par de desarrollar su carrera como pintor figurativo trabajó como docente durante 25 años en la Universidad de Carabobo. Numerosas sus exposiciones individuales y colectiva. Se encuentra representado en colecciones públicas y privadas de museos tanto en Venezuela como en República Dominicana.Presentó en Uruguay sus últimas obras.

sábado, 19 de enero de 2008

A MANERA DE DESPEDIDA


Sin más preámbulo, les reproduzco mi carta de renuncia a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo:


Para: Chemir Colina, Coordinadora de la Plataforma del Libro y la Lectura del estado Carabobo.


De: José Carlos De Nóbrega, vocero de la Red de Escritores en el Ámbito editorial, capítulo Carabobo.


Fecha: Sábado 19 de enero de 2007.


Asunto: Renuncia a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo.


Por medio de la presente, le comunico mi renuncia irrevocable a la vocería de la Red de Escritores en el Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del Estado Carabobo. Esta decisión obedece principalmente a las diferencias habidas entre mi persona y dos miembros del Consejo Editorial en cuanto a la política editorial, la gestión y los resultados poco satisfactorios de la producción de títulos por parte de la Imprenta Regional de Carabobo.


Para el lunes 21 de enero, le entregaré esta carta impresa a los efectos del acuse de recibo. Solicito también, a pedido de sus autores, el retiro de los libros Antología Terrorista del Grupo Li Po y 7 x 7: Una antología de la poesía contemporánea de Brasil de la lista de las obras a publicar. También le haré llegar un informe de gestión de la referida vocería desde el 24 de mayo de 2007 hasta el día de hoy.


Me mueve facilitar la pronta solución de la problemática que afecta el desempeño del Consejo Editorial Comunal y la Imprenta Regional del estado Carabobo. Espero que el nuevo equipo que usted convoque consolide el proyecto con éxito, ello en un marco diáfano y mucho más propicio.


Le ruego me conceda un plazo de dos semanas para culminar la lectura y la evaluación de los siguientes títulos en mi poder: Sentidos y Pecados de Rafael Carcedo (poesía); Cuentos de una "Alezolana" de Christine Graf (crónicas); Lo autobiográfico, amor-melancolía y denuncia a través del discurso estético de Reynaldo Armas de Gerardo Rodríguez; Pozo de Pensamiento de Arnaldo Jiménez (ensayo) y Adivinanzas adivinadas de Pedro Téllez y José Abreu (literatura para niños).


Sin más por el momento, queda de usted


José Carlos De Nóbrega.

sábado, 12 de enero de 2008

UN NO ROTUNDO AL DESPROPÓSITO PALACIEGO. LAURA RESTREPO


Creo que el intelectual tiene que estar en las antípodas del poder y me he cuidado mucho de eso. Nunca he hecho vida palaciega porque la independencia es fundamental en un escritor. Lo que sí me fascina es la política. Toda la vida he participado activamente en la oposición, soy de izquierda con formación trotskista y milité 30 años. Ya no milito más porque no pululan los trotskistas en este mundo. De todas maneras, eso implica una formación intelectual y espiritual que mantengo.


Laura Restrepo en una entrevista concedida a Albinson Linares, diario El Nacional, lunes 7 de enero de 2008, Escenas, p. 3.

jueves, 10 de enero de 2008

MARISOL Y CHEMIR CONVERSAN SOBRE LOS LIBROS


Chemir Colina: "Los libros son y están para todos"

¡La Tierra no es un planeta cualquiera! Se cuentan en él ciento once reyes (sin olvidar, naturalmente, los reyes negros), siete mil geógrafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de borrachos, trescientos once millones de vanidosos, es decir, alrededor de dos mil millones de personas mayores.


El anterior párrafo a lo vez lo es de un capítulo del cuento El Principito, escrito por Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, 1900-1944) una historia escrita de una manera simple que contiene fuerza humana y espiritual sobre la naturaleza del mundo de los adultos.


Lo ponemos justo arriba en la antesala de esta entrevista porque Chemir Colina lo leyó cuando tenía 9 años y ese momento mágico, el encuentro con ese personaje, marcó su vida. Desde entonces todo ha sido prepararse y trabajar en función de la cultura, desde las artes plásticas, la literatura.


Acaba de ser nombrada coordinadora de la Plataforma del Libro y la Lectura Carabobo, cargo que viene siendo como una recompensa después de sus 18 años de indetenible labor. Sus inquietudes la llevaron a estudiar en la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena, la Escuela de Artes Escénicas Ramón Zapata, el Tecnológico de Música Extensión Valencia, el Centro Piloto de las Artes Contemporáneas y en la Universidad Bolivariana de Venezuela, gestión social. Ha realizado talleres y cursos en expresión corporal, artes plásticas, lenguajes creativos, poesía, museos y ambiente, museografía, gerencia cultural, critica de arte y guía docente. Seminarios de política y cultura, ética e historia del venezolano posible, poetas de América y rostros y tendencias en el arte venezolano, sobre el arte popular. Ha escrito ponencias, investigaciones y textos de catálogos, exposiciones, salones. Es autora de cuentos y durante un par de años (1997-1999) escribió textos sobre artes plásticas en el suplemento cultural de Notitarde, Letra Inversa. Es miembro de la Junta Directiva de la Red de Escritores Carabobo, en la coordinación de promoción de lectura.


¿Alguna idea para comenzar el nuevo reto del 2008?

A mí me ha ayudado mucho que este año 2007 estuviera como asistente de Freddy Rojas dentro de la Plataforma del Libro, encargándome del trabajo operativo y organizativo. Era una labor conjunta entre los dos. Mi primera idea es seguir fortaleciendo lo que ya se comenzó hace mucho. Tengo mis propias ideas en cuanto cómo será el abordaje comunitario, sin embargo nosotros nos regimos por lineas muy directas que bajan dl Ministerio para la Cultura. A principios de enero tendremos reuniones en Caracas.


El trabajo comunitario es la punta de lanza de nosotros, llevar el libro hacia las zonas donde no llega y darle a los niños ese instrumento porque no tienen una biblioteca cerca; dar talleres.


¿Ha habido dentro del esquema de trabajo que realizan algo diferente, llamativo, aparte del bibliobús? ¿Cuentan con más recursos?

Los bibliobuses pertenecen a la Red de Bibliotecas Públicas del estado Carabobo. Hemos venido trabajando en conjunto. José Félix Peraza, el presidente de Fundemip, realizó un trabajo invalorable durante los cuatro años que estuvo en la biblioteca. Creó el área de promoción de lectura donde nosotros hemos estado dando talleres.


Freddy Rojas y yo nos movíamos por todo el estado Carabobo dando charlas y talleres; y ellos, a su vez, nos acompañaban a nosotros. Fuimos hasta los lugares más apartados. en la parroquia Negro Primero, por ejemplo, estuvimos un lugar llamado La Fila, donde tuvimos una recepción importante, con un programa que tenemos que se llama cultura en curso.


¿Qué es un libro?

Es todo un mundo. Es conocimiento. Es poder viajar sin necesidad de moverse de una silla. Es un momento para soñar.


¿Por qué seguimos diciendo desde siempre que no se lee en Venezuela?

Tiene que ver con la educación, empezando por la familia. Algunos tenemos la suerte de que nuestros padres y abuelos fueron y son lectores, pero no todos pueden decir lo mismo. La gente cree que leer es algo muy profundo pero se puede comenzar por una tira cómica, una revista. Siempre en los talleres de sensibilización de la lectura que damos, le decimos, más a los representantes que a los maestros, que la verdadera razón de los libros son ellos. Son para ellos. A muchos les cuesta creerlo porque no tienen formación formal, pero es allí justo nuestra tarea.


Hay que romper con los tabúes de lo que se cree es el artista. El libro es para todos, mas ahora, que están las Librerías del Sur, con precios muy económicos; de muy buena calidad.
También necesitamos más Librerías del Sur y más hacia el sur.


¿Se puede separar a los libros del proyecto de socialismo?

La lectura es libertad...Nosotros como Ministerio del Poder Popular para la Cultura trabajamos y creemos en eso. Hablamos del socialismo en el libro no como algo político sino desde el punto de vista de la socialización de la lectura. que todo el mundo tenga la misma posibilidad de accesar al libro. cuando nosotros hablamos del socialismo del libro hablamos de que tenemos una imprenta en Carabobo, que se encuentra en la sede del Ince, para que todos aquellos que tengan la inquietud de publicar un libro puedan hacerlo. Con el mismo derecho. Que todos podamos tener una colección en casa para nuestros hijos, para nosotros mismos. Que el libro circule.


¿Cómo comenzó a vincularse con el mundo cultural?

Estando en el segundo año de la Escuela Arturo Michelena me di cuenta que lo que me gustaba era la investigación en las artes. En ese momento estaban buscando en el Ateneo de Valencia guías docentes, y aún cuando pedían alumnos de cuarto año, el director, Ramón Belisario, envió una carta sobre mis condiciones. Entré dentro del grupo que fue formado y de la selección quedé. Entré en el año 1992 y el Ateneo de Valencia para mi fue una gran escuela. Empecé a crecer allí y al tiempo pasé a trabajar como asistente de investigación, luego asistente de publicaciones. tuve la gran suerte de trabajar con Esdras Parra, Carlos Villaverde, Willy Aranguren. He sido una privilegiada de Dios. He tenido la fortuna de trabajar con gente muy preparada con la cual he aprendido.


En el año 1997 ganó el concurso de cuentos de El Espectador. En el año 1996 envió al concurso de cuentos de El Nacional el cuento "Unos minutos transcurrirán después", que quedó entre la selección de los primeros doscientos. Para el 2008 tiene como meta publicar una recopilación de lo escrito para el mundo del arte durante 18 años, y uno de cuentos, para su hijo, "Abraham Emanuel", a quien ya dedicara "El Niño Constelado" (Notitarde, 29/12/2007, Confabulario).-

lunes, 31 de diciembre de 2007

ELOGIO EN CURSIVA DEL LIBRO DE BOLSILLO. PEDRO TÉLLEZ


ELOGIO EN CURSIVA DEL LIBRO DE BOLSILLO

Pedro Téllez


I


Una enemistad secreta envuelve a bosques y bibliotecas: incompatibles los bosques son desorganizados, el “azar” les conforma o leyes desconocidas a las que llamamos azar. Inherente a ellos el peligro y el acecho: la sombra. La biblioteca está iluminada para mejor leer, sus libros en orden, clasificados decimalmente. En la claridad meridiana de sus estantes predomina la línea recta. En la biblioteca el azar no esta permitido. En el bosque la materia está viva, “orgánica”; en su contraparte, la biblioteca, la materia está muerta: Estantes de madera seca, pulpa de papel y la ironía de Lichtenberg: “¿Que haremos cuando los árboles desaparezcan? –¡Quemaremos los libros hasta que vuelvan a crecer!”.


II


Un cuadro de Cranach: un santo leyendo en el bosque, el cardenal Alberto de Brademburgo representado como San Jerónimo, fieras a sus pies y escritorio al aire libre; el escritorio es una tabla de madera rústica sobre dos troncos cortados que sostiene un enorme volumen; en un claro los venados juegan mientras el santo lee y escribe a la luz del día; al fondo del cuadro una ciudad. Esta lectura “en el” bosque forma parte de las dificultades de la santidad. En otro cuadro anterior San Jerónimo (Cardenal Alberto) lee cómodamente en su estudio, iluminado por un gran ventanal, en amplio escritorio y bajo una lámpara de techo; al fondo biblioteca y un reloj de arena: Sólo la habitación repleta de animales salvajes comunica un cuadro con el otro. Contemporáneo de Cranach, uno en Viena y el otro en Venecia, es el también renacentista Aldo Manuzio que imprime en 1501 el primer libro de bolsillo: Una edición de Virgilio, el poeta de La Eneida, pero también el poeta campesino, de las Geórgicas y Bucólicas. Por su fecha, por un año, este primer libro de bolsillo no es un incunable (catalogación arbitraria que va desde los libros de tipos móviles hasta 1500). Pero el límite es oportuno, pues en 1501 el mundo tipográfico abre con los libros portátiles un mundo nuevo Es un “manual” que se lee de la mano y no sobre escritorios como los de Jerónimo, enchiridion es el término griego. Manuzio diseña un nuevo tipo de letra para el formato: la cursiva. Hoy se usa para distinguir entre dos textos: para diferenciar. En el renacimiento la cursiva se acercaba al manuscrito, en los extremos de la letra semeja al trazo a mano. Además eran letras más compactas que se prestan al pequeño tamaño de la pagina del libro. Libritos dirigido a un público joven, y para ser leídos durante viajes, esperando, en el bosque o en la ciudad, durante paseos. “Libritos” por su tamaño, pues eran librotes, las primeras ediciones en latín o en lengua vulgar (italiano) de los clásicos, que entonces eran los clásicos grecolatinos. El de bolsillo es un libro personal. Por su potencial de desplazamiento, de intercambio, donde más de uno se perdería, esos primeros libros de bolsillos son hoy raros: las valiosas ediciones aldinas. Además de las cursiva y el formato en octavo (la hoja se dobla tres veces para dar ocho folios) del principio, y le seguirían formatos menores cada vez menores (12vo., 16vo.). Los libros de Manucio tendrían tapas de cartón y no madera, lo que les hacia más ligeros y flexibles, como su contenido: Los mejores escritores griegos y romanos en cuidadísimas ediciones. Solo en aquel momento inicial del libro de bolsillo los mejores fueron también los más vendidos, los bestseller. Resumiendo, el aldino estaba impreso en cursiva, con encuadernación de cabra y tapas de cartón, buen papel hasta hoy intacto y de contenido la edición pura de un clásico. Las ediciones crisol de Aguilar serían una especie de aldinos actuales, en especial los crisolitos que salen anualmente. Pero lo más importante es el nuevo lector para el cual se dirige el libro de bolsillo, y que llamaremos el lector del bosque o lector salvaje. El nuevo libro produce y es reflejo de la compleja transformación de la lectura en el Renacimiento: agregaríamos que aquí la potencia de la imprenta se manifiesta. Incluso el inédito formato condiciona el volver de géneros olvidados, y el entronizamiento de algunos conocidos: el libro médico de carácter aforístico, que es leído en voz alta, por el maestro a los discípulos al pie de la cama de los enfermos; los libros de oraciones, en voz baja, acompañan al lector devoto en los patios de los conventos; el teatro de bolsillo se presta para las compañías itinerantes; el militar viaja con sus poemas, y los puede leer en forma íntima, antes o después de la batalla; el libro erótico que se lleva consigo y se comparte en los jardines o en las recámaras, antes o después de la batalla. Con el tiempo habrá espacio, en la nueva selva de libros, hasta para el acecho de los enemigos de la lectura: Uno de los primeros bestseller del siglo XVIII, los avisos de Tissot contra el daño de la lectura. Aviso a los literatos y personas de vida sedentaria sobre su salud, es impreso en formato de bolsillo. El bosque se hace jardín con el libro de bolsillo. Un aparente triunfo de la biblioteca, veremos por qué.


III


La nueva forma de leer al aire libre, hombres y mujeres al aire, entre árboles, o mujeres solas, desafiando el antagonismo secreto entre la biblioteca y el bosque: Francisco de Miranda en su Diario anota su lectura romántica de Las Geórgicas, reedición de bolsillo recién hecha (casi tres siglos después del invento editorial de Manucio) que adquiere en su viaje por países europeos. Destaca en su anotación del 28 de julio de 1788: “A las 6 en pie y tomé una silla con que me fui a Khel, pequeña villa a una legua corta de aquí, del otro lado del Rhin... después me fui hacia la imprenta que está dentro del fuerte, construido antiguamente por los franceses y ahora arruinado... el director de dicha imprenta me dió un billete con el cual otro (director) me vino a enseñar el todo... vimos la sala de composición, de asamblaje, de prensas (24 creo), todo en muy buen orden... estuvimos en el almacén donde vi la edición completa de las obras de Voltaire... algunos otros libros también han impreso, de los cuales compré uno, las Geórgicas de Virgilio...” . Escribe días después, el 4 de agosto de 1788: “...En el ínterin Virgilio, al son de los bastones con que los labradores baten el trigo... cuando llegué a la pequeña villa de Neun Kirchen... resolví pasar la noche, pues el cuadro interesante de la vida campestre que todo el mundo ejerce allí me convidaba para ello... efectivamente, los que batían los granos, los que conducían las hierbas, los que traían los rebaños...me representaron aquella tarde el espectáculo más rural que he visto en mi vida...y todo delante de mi ventana, de donde, con Virgilio en la mano gozaba todo...” Así leía Miranda, comiendo ciruelas del árbol que daba a su ventana leyendo las Geórgicas. Meneses comentando este pasaje “La moda pastoril y el respeto por la antigüedad se juntan para hacer de la lectura de Virgilio una ejemplar aventura espiritual”. Esta aventura romántica sólo es posible con el libro portátil, más allá de cualquier escritorio o estantería.


IV


Con el tiempo se han dado las condiciones para la venganza del bosque: El libro de bolsillo desorganiza la biblioteca, selvatiza las lecturas, multiplica los lectores y pasa de mano en mano, de mujeres a hombres como pretexto de nuevos encuentros, la devolución y el comentario. En su venganza se acompaña de su “pareja”: el cuaderno de notas. Y si antes se anotaba en sus pequeños márgenes, ahora la literatura portátil deviene en escritura. Se ha configurado un nuevo lector, que lee y escribe en el bosque, o en el jardín, en cuartos de posadas de países lejanos; y si lee en la biblioteca, pública o personal, lo hará a la manera del viajante, prefiriendo lo liviano y concentrado, lo que valga la pena llevar y traer, lo ameno y lo que deja, los clásico antiguos y modernos. Es el lector salvaje: Y Miranda en su Diario de Viajes es uno de ellos. No en balde en el catálogo de la subasta de sus libros, “catalogue of the de la valuable and extensive library of the late General Miranda” (1828), en “octavo et infra”, están 437 de los 780 libros, es decir mas de la mitad de los volúmenes de la biblioteca “fija” de Miranda son de bolsillo o portátiles, están en octavo o en un formato menor. En el catálogo de la segunda subasta y remanentes serán 385 de 1071, la proporción se mantiene si se entiende que se venderían más en la primera, pues se incluyen restos de aquella. Encontramos numerosas ediciones aldinas (primeros libros de bolsillo), tanto en la subasta, como en la donación de clásicos griegos y latinos que hizo a la Universidad de Caracas y que hoy se conservan en la Biblioteca Nacional. Pero será en las inspecciones de su equipaje, donde escrupulosos funcionarios aduanales toman nota de los títulos y de sus características, donde vemos el predominio de los libros en formato pequeño de octavo, en 12º- y en 16º-.


V


La feria internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc) tiene más de bosque que de biblioteca: Por la ubicación de los libros para la venta en espacios abiertos y asistemáticos, en el desorden del bosque editorial, donde serios comerciantes y expositores toman por unos días el rol de buhoneros, rematadores de libros a la caza del lector deambulante: Lector salvaje que va o viene del café o el bar, y que sabrá escoger a su igual: El libro portátil o de bolsillo, el rey de la feria, que acompañara al paseante por selvas de asfalto, en su trayecto errático por el tedioso domingo valenciano.